¿Por qué me venden?

Recuerdo el primer día que la conocí, bajé del camión en el que iba con otras amigas que al igual que yo pedíamos por dar con un buen hogar y que no nos convirtiéramos en un objeto decorativo de la casa. Ella llegó con esa sonrisa que ilumina rincones, pasó sus dedos por mis brazos mientras decía: “Bienvenida Maria Antonia”, no sé porque me llamo así, nunca se lo pregunté a mi simplemente me gusto el nombre. Continuar leyendo “¿Por qué me venden?”