Comuna 13: una pequeña ciudad de color

Hoy me animé a realizar el graffitour, una iniciativa de algunos jóvenes de la Comuna 13, que pertenecen al colectivo Casa Kolacho, quienes con el propósito de desmitificar que su barrio era el más violento e inseguro de Medellín – debido a la presencia de bandas delicuenciales que atemorizaron por mucho tiempo a la comuna – se aventuraron a ser guías turísticas de sus propias historias barriales.

Recorrer sus calles me sorprendió gratamente, no solo por la familiaridad y hospitabilidad con que sus habitantes me recibieron, sino además por el orgullo que ellos sienten de pertenecer a este pedacito de territorio: de calles estrechas, de techos coloridos, de niños jugando en la calle, de balcones florecidos y de paredes  amarillas, verdes y naranjas, que contrastan con el cielo.

El graffitour de la Comuna 13 fue un recorrido de tres horas en el que viví otra ciudad: me perdí en sus murales, sonreí mientras me deslizaba por toboganes, saludé a propios y extraños, posé para una foto (bueno para muchas), contemplé las montañas que abrazaban la ciudad, pedí prestada una bicicleta,  vi  bailar y  me comí la mejor paleta de mango biche con limón y sal del mundo; pero sobre todo, fui testigo de como esta comunidad se sobrepuso a la violencia, al dolor y al miedo.

Si visitas este lugar,  encontrarás historias de sufrimiento y a la vez de esperanzas; plasmadas en  murales que son considerados memoria de su pasado, presente y futuro.  Una forma además, de conectar a sus habitantes con sus visitantes, de pintarle la cara al barrio y  de construir nuevas oportunidades hechas arte.

Y es precisamente el resultado de este cambio, que sus habitantes ahora quieren y respetan tanto el barrio,  de hecho no ansían dejarlo nunca porque dicen: aquí están sus raíces , sus historias, su familia  y sus amigos. Y es que las *”fronteras invisibles” pasaron a ser murales pintados con niños, mujeres y animales que llevan pañuelos blancos y que están plasmados allí, para recordar ese día de octubre de 2002, en el que la población saco un pañuelo blanco para suplicar que parará la operación Orión, la cual dejo más de 200 heridos y 80 desaparecidos, según reportes oficiales.

De este tour me llevo un pedacito de color en mi corazón, la música “made in comuna 13”, el sabor de sus paletas  de mango biche ¿ya dije que son las mejores del mundo?, la panorámica de la ciudad y el viento que me refresco mientras bajaba por las escaleras eléctricas; las primeras escaleras públicas en Medellín y pioneras en dar una solución de movilidad urbana.

Al terminar el recorrido, mi sensación fue de gratitud y de admiración  por esta comunidad que fue capaz de renacer de lo mas profundo del dolor  y que logró, convertir sus tragedias en oportunidades. Entonces, ese domingo volví a recuperar mi fe en el mundo  porque todavía hay esperanzas que el ser humano  prefiera el arte a la guerra y que se construyan más pequeñas ciudades de color.

Datos importantes:

  •  Si te animaste a realizar el graffitour puedes contactar a Casa Kolacho, sus datos son: teléfono 3113473131 y correo electrónico casakolacho@gmail.com
  • Usa calzado cómodo, lleva protector solar, gafas, gorra, celular y cámara cargada.
  • Para apoyar la economía barrial y comer muchas paletas de mango biche, lleva dinero en efectivo.
  • No le regales dinero a los niños del barrio.

Nota extra de la autora: No le tome fotos a las paletas de mango biche porque estaba muy ocupada comiéndomelas todas.

*Fronteras invisibles: Se trataba de limites que las bandas delicuenciales ponían dentro del mismo barrio.

5 opiniones en “Comuna 13: una pequeña ciudad de color”

  1. Leyendo tu historia me gustarïa conocer y recorrer esas calles,subir hasta lo mås alto ver la ciudad, los murales y sentir esa sensacion de libertad.Gracias por darnos a conocer este pedacito de la ciudad.

  2. Parce muchas gracias, genial que te haya gustado el graffitour . Un abrazo de parte de casa Kolacho. Nos encantó tu reportaje. .. zoRo.

  3. Hola qué maravilla que sensacion tan ingreible senti al ver esas fotos junto a tu comentario es como si uno lo estuviera viviendo hay que vivirlo

  4. ¡Qué buen reportaje Ana. Es bello ver con una mirada distinta llena de esperanza y colorido un sector de nuestra ciudad que es mucho más que guerra y tristeza. Gracias por mostrarnos a través de tus ojos una ciudad llena de colores y no de grises!

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