Un domingo de ciclovía

El domingo decidí ir a la ciclovía  y mientras intentaba atravesar la autopista para entrar en ella me pregunté ¿qué motivará a estas personas para venir aquí? ¿Será que todas vienen para hacer deporte como yo? o ¿algunas vendrán solo para matar el tiempo de una mañana de domingo?

Ingresé en el panorama de esa larga autopista que atraviesa a Medellín de norte a sur, y que transporta ciclistas, patinadores, caminantes y trotadores. Me fui dejando llevar por mi pedaleo constante mientras veía a una pareja divertirse en una  bici doble, me le adelanté a varios trotadores y a otra pareja de amigos que iban estrenando patines, lo supe por lo tieso que movían su cuerpo y hasta me encontré con una familia que vestía la misma camiseta de superman pero para mi era la familia de de superciclistas.

Habían muchos padres enseñándole a sus hijos a rodar en bicicleta (espero que ahí se esté sembrando la semilla de un nuevo ciclista), más adelante pasó un grupo de ruteros que abrían paso en medio de una divertida conversación, mientras que por el lado derecho me adelantó un hombre flaco en una bicicleta clásica color rojo con placa, canasta pequeña adelante y casco con cachos de vikingo, que divertido fue verlo, hasta sonreí.

Seguí a mi ritmo, mientras mentalmente le preguntaba a cada persona  con que me crucé  ¿por qué decidió hoy venir a esta ciclovía? Después de tanta observación concluí varias respuestas: deporte, pasar un rato con los amigos o familia, sacar la bici nueva de mi hijo, para practicar en los patines de mi amigo, para disfrutar del sol, para mostrar mi cuerpo, para poderla tomar de la mano, para entrenar, para vender mis jugos y para conocer a Medellín.

En medio de todo este análisis ciclovistico, a mi costado izquierdo alguien intentaba  pasarme y como todo ser humano soy competitiva, así que aligeré mis piernas pero quien viniera ahí no se iba a dar por vencido y me siguió el paso por varios kilómetros hasta que me habló y entonces pude ver quien era. Un hombre de más o menos 60 años de edad, cabello blanco, barrigón (no mucho) bigote blanco en una vieja bicicleta de ruta. Me preguntó que hacía, a dónde me dirigía con tanta prisa. A lo que sonreí y le dije que iba hacía el sur. ¿y tu hacía dónde vas? Le pregunté, hacía el sur también y vengo desde el norte. Entonces me vi tentada a preguntarle eso mismo que llevaba hace rato preguntándome ¿por qué viniste hoy a la ciclovia? Mi nuevo amigo ciclista me sonrió y me contesto: “vine para ver gente, yo antes solía competir y me gustaba mucho la bicicleta pero mis amigos de esa época ya no montan o algunos ya están muertos, así que salgo solo para distraerme pero sobre todo para ver tantas chicas que ahora salen en bicicleta y algunas le dan guerra a los hombres, hay que verlas escalar con toda esa fuerza que solo ustedes saben canalizar” le sonreí mientras me daba semejante respuesta y entonces vi en sus ojos eso que quiero ser cuando sea grande (bueno ya lo soy) quiero que mi bicicleta me acompañe todos los domingos a ver gente, no me importa si son hombres, mujeres o niños, solo quiero seguir disfrutando de todas las sensaciones que produce para mí la bicicleta. ¿Y tú qué quieres ser cuando seas abuelo?

6 opiniones en “Un domingo de ciclovía”

  1. Lo que ocurre los domingos no es exactamente una cicloruta. Es peligroso rodar en bicicleta por el peligro de niños, caminantes, patinadores que son más que ciclistas. La mayoría de estos últimos no llevan casco. Es un desorden total. El caos para los ciclistas de ruta de verdad que ruedan a más de 30 km/h.

  2. Buenas tardes me gusto tu Tweet, te invito para que hagamos una campaña solicitando al Inder o al transito, mas guardas o personal que nos ayude a pasar la autopista, es demasiado peligroso. Solo he visto en el puente de Guayaquil y en la macarena. Pero en puntos como la fabrica de Licores, la 10 y otros puntos no hay quien controle los vehículos que van por el carril occidental. Un abrazo.

  3. Igual en México hay muchas razones para salir en bicicleta los domingos de ciclovías, regularmente muy temprano se reunen los más rápidos y por el medio día hay muchos niños y adultos en plan de recreación, acá apenas llevamos 10 años de este tipo de eventos todos los domingos.

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